[me volví la perra]

Era la mañana de un sábado e Ignacio no sabía que iba a hacer, tenía el resto de la tarde libre y la noche estaba algo vacía podía ver, Ignacio era un chico de 16 años, se la pasaba una parte del día solo en su casa y no tenía muchos amigos, sus padre estaban separados pero estos no le daban mucha atención - a la tarde me voy a ir a lo de mi abuela - le dijo a su mamá momentos antes de preparar su mochila, algunas cosas para entretenerse el solo y poco más.
Habían dado ya las 5 de la tarde e Ignacio se dirigió a la casa de su abuela, era un viaje largo y casi que a mitad del campo por la cantidad de tierra vacía y árboles, al llegar a la casa de su abuela pudo ver cómo era una zona toda llena de sercas en que cubrían la zona y atrás de su casa de encontraba un bosque, cuando llegó a la casa fue recibido con el perro de su abuela que le saltó a la pierna y casi lo tira al piso, era un perro muy grande casi de su tamaño si se paraba, su abuelo reto al perro y lo alejos - perdón últimamente está en celo y no tenemos dinero para castrarlo - me dijo mi abuela invitando me a pasar a la casa, me acosté en la cama que mi abuela me prestó.

Ignacio desde hace un tiempo sentía que se había convertido en una sissy, esto le hacía sentir una chica muy zorra pero se excitaba con cualquier cosa que tuviera pene, sentir al perro de su abuela lo hizo prender un poco y le dió curiosidad el como se sentiría ser montado por el perro - concéntrate Ignacio no es el punto - se dijo a si mismo murmurando (pero... Y si lo hiciera) esa pregunta no salía de su cabeza.

Esa noche comieron bastante livianito en la casa de su abuela, una ensalada y un poco de carne que preparo en el horno, era bastante temprano y su abuela se había ido a dormir (la gente del campo se acuesta muy temprano) no podía evitar pensar, ya era media noche y le costaba dormir, el perro estaba de acá para haya afuera, abrió la ventana de su pieza y pudo ver qué no hacía mucho frío, ni mucho calor, era una noche bastante tranquila.
Esa noche a Ignacio le terminó ganando el morbo, fue a revisar si su abuela estaba dormida y al comprobar que ni haciendo algo de ruido podía escucharlo se fue corriendo a su habitación, se sacó toda la ropa y salió por la ventana, el perro al ver que estaba desnudo fue corriendo a oler su miembro y sus culo, este no se alejaba y por momentos quería subirse a el, Ignacio se alejo de la casa y se fue cerca del bosque por atrás de un árbol, ahí se agachó y pudo sentir como el perro olía sus nalgas, no alejaba su osico, Ignacio se sentía un animal y algo salvaje hasta que el perro finalmente se subió arriba suyo, este se le puso encima y con las patas en su cintura que lo apretaban muy fuerte no paraba de mover las caderas, en un momento sintió como el pene de la mascota de su abuela crecía, sentía lo viscosa que era, lo grande y duro que estaba, tenía bastante miedo, podia sentir como no dejaba de clavar su miembro en sus nalgas y hacía presión constantemente para meterlo, el sentir el miembro de aquel canino le hizo sentir bastante perra y nunca mejor dicho, lo calentó sentirse deseado de esta forma pero no dejaba de sentirse inseguro de esta idea, Ignacio no sabía cómo iba a actuar el perro, era un animal impredecible pero con un mano abrió sus nalgas haciendo que el perro pase su miembro para que rozando su ano, Ignacio puso las manos en el piso y sintiendo aquel duro miembro entre sus nalgas pensó que ese era su límite, el perro no pensó igual y en un momento de arrebató y calentura metió su miembro arrastrandolo entre sus nalgas de forma accidental, Ignacio soltó unas lágrimas de dolor y de miedo, en ese momento intento sacarse al perro de arriba suyo pero le era imposible, el perro era más grande que el estando a cuatro patas y le gruñía de forma bastante agresiva cada vez que este intentaba sacarselo de encima, estaba totalmente atrapado, solo podía sentir como el perro movía sus caderas y apretaba con fuerza su cintura que lastimaba por lo pesado que era el perro, cada movimiento que hacía el perro Ignacio soltaba un pequeño gemido que era automáticamente comido por el mismo intentando no hacer mucho ruido, el perro se lo veía bastante feliz, cada embestida que le daba el perro hacía que todo su cuerpo se mueva de la fuerza que ejercía, el perro poco a poco lo iba dominando pero Ignacio intentaba aguantarse, su sueño de ser una sissy se vio hecho realidad pero no fue como el pensó, jamás creyó que se vería en esta situación.

El perro cada vez parecia que se movía más rápido y su saliva caia sobre la cabeza de Ignacio que intentaba dejar la cabeza baja pero era una clara señal de sumisión, en un momento mientras Ignacio lloraba sintió un dolor inmenso en su culo, el perro se detuvo pero claramente no había sacado su duro miembro, el dolor prosiguio, algo estaba expandiéndose en su adentro de su culo y le estaba lastimando mucho, el perro siguio moviendo las caderas e Ignacio sintió como este dolor se expandía con cada movimiento que daba el perro, Ignacio intentaba arrastrarse a cuatro patas pero con cada paso que daba el perro lo seguía, a Ignacio ya le temblaban las piernas y estaba aguantando esa verga como un campeón pero de un momento para otro el perro dejo de moverse, en ese momento comenzó a sentir como el perro lo estaba rellenando por dentro de algo muy caliente, casi sentía como le quemaba, sus piernas estaban débiles y sus manos se sostenian como podían.

En ese momento el perro se intentaba dar vuelta y de un momento a otro sintió como la cola del perro estaba en sus nalgas pero no dejaba de sentir como el pene estaba adentro suyo, Ignacio intentaba alejarse del perro pero este no le dejaba, sentía como algo grande estaba evitando que se aleje desde adentro de su culo, el perro comenzó a moverse, Ignacio no tenía otra que seguirlo gateando de espaldas pero era obvio que estaba yendo hacia la casa, el estaba rezando que nadie lo viera en esa situación después de todo no era algo normal, el perro tiraba de el sin importar nada, podía sentir como sus testículos se golpeaban mutuamente y escuchaba como el perro tomaba agua, después de la situación vivida le seguía doliendo el culo y cada tirón que daba hacía que le duela bastante, el de perro se recostó como pudo a lo que a Ignacio no le quedó otra que acostarse en el pasto justo al lado del perro solamente porque sino le tiraba desde el culo.
Estuve acostado casi 1 hora afuera en el pasto, en ese tiempo pudo sentir como poco a poco el bulto iba bajando e iba dejando de apretar adentro de el, cuando finalmente pudo separarse este se levantó y quedó a 4 patas viendo cómo el perro estaba acostado aparentemente dormido y su miembro estaba algo duro todavía, de su culo chorreaba un líquido blanco y tenía el culo algo abierto y adolorido, tocó el miembro de su perro pero este no se movía, se levantó con dolores bastante grandes y se fue caminando con las piernas bastante temblorosas, este se lavo en el baño tanto las manos como su culo pasándose mucho jabón y agua con bastante dolor y se recostó poniéndose devuelta la ropa.

Al día siguiente el perro estaba tranquilo, casi como si nada hubiera pasado pero Ignacio sabía que pasó, la abuela notando algo extraño a Ignacio decidió mandarlo devuelta a su casa donde este paso sus momentos de viaje de regreso a su casa soñando y repitiendo la situación en su cabeza.

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